miércoles, 27 de febrero de 2013

Gestión financiera de los Derechos de Emisión, por Ismael Romeo

Derivado de los compromisos asumidos por Europa con el protocolo de Kioto ha surgido en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo el Mercado de Comercio de Emisiones de CO2, instrumento para la lucha contra el cambio climático. El Régimen Comunitario de Comercio de Derechos de Emisión (RCCDE) nació en el año 2005 y actualmente abarca a los 27 Estados miembros de la Unión, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Su finalidad es ayudar a estos Estados a cumplir sus compromisos de limitación o reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (CO2 equivalente) y la herramienta operativa principal es el "derecho" de emisión, llamado EU ETS. Como bien indica el nombre, la posesión de un derecho EU ETS otorga a la organización el derecho a emitir una tonelada de CO2 equivalente.

La organización del comercio de emisiones tiene un mercado primario y un mercado secundario, como muchos otros productos financieros. La idea principal es sencilla. La Unión Europea plantea unos objetivos globales de reducción de CO2 y posteriormente propone unos objetivos concretos para cada Estado Miembro según las características propias de su economía, sociedad, industria y nivel de desarrollo. Una vez el Estado sabe cuánto debe reducir, analiza las necesidades de emisión y las oportunidades de reducción de las empresas que entran en el régimen -pues no todos los sectores industriales ni todos los tamaños de organización entran en este mercado- y les otorga gratuitamente un determinado número de EU ETS que le permite a la empresa emitir una cantidad limitada de CO2. Este mecanismo sería el mercado primario, cómo las empresas consiguen sus propios derechos de emisión. Aunque aquí se ha expuesto solamente la idea general, detrás de este sistema existen algunas complejidades.

En primer lugar decidir los objetivos para cada Estado Miembro supone un análisis profundo de la estructura de cada país y una serie de negociaciones internacionales dónde existen diversos intereses. A continuación determinar el número de EU ETS entregados a cada empresa implica conseguir un equilibrio entre cuánto tiene que emitir necesariamente para poder realizar su actividad ordinaria, y sin crear presiones competitivas, y cuánto podrían reducirse las emisiones aplicando distintas medidas de mejora de la eficiencia productiva y energética o implantación de nuevas tecnologías entre otras. Para que el mercado funcione, el número de derechos entregados es un punto clave. Otra cuestión que todavía no está resuelta es si se deben entregar gratuitamente estos derechos, cómo se hizo en una primera fase en 2005, o se deben seguir otros métodos como las subastas.

 Una vez estudiado el mercado primario entramos en el mercado secundario, el propio Mercado de Comercio de Emisiones de CO2. La finalidad de articular las emisiones de gases de efecto invernadero en derechos es la capacidad que tienen de ser comprados y vendidos a un precio determinado por el propio mercado. Cada empresa debe valorar los EU ETS que posee y sus necesidades de emisión para decidir entre tres opciones básicas. Puede gastar todos los derechos que tiene para emitir una cantidad de CO2 límite, emitir menos CO2 y vender los derechos que no necesite o emitir más CO2 y comprar derechos. La opción que elegirá cada organización dependerá de sus costes, de manera que si realizar mejoras de eficiencia que le ayuden a emitir una tonelada menos le sale más rentable que el precio a pagar por un derecho, invertirá en las mejoras y venderá el derecho. Y si debido a su estructura operativa le sale más caro reducir las emisiones que el precio de un derecho comprará derechos. Con este sistema se consigue reducir emisiones al mínimo coste global y de la manera más eficiente, las empresas con mejores capacidades y oportunidades de cambio tecnológico u operativo venderán derechos y las organizaciones menos flexibles los comprarán.

Este mercado secundario de compra-venta de derechos se organiza como un mercado bursátil común, según la oferta y demanda del derecho este tendrá un precio, una cotización variable. Todos los instrumentos financieros son aplicables a estos derechos, como pueden ser los futuros y opciones (aunque todavía sea un mercado muy nuevo) así cómo las posibilidades de inversión y especulación. No hay que olvidarse de que el objetivo principal de este mercado es la reducción global de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero en su estructura existen multitud de oportunidades. En España este mercado se articula en el Sistema Electrónico de Negociación de Derechos de Emisión de Dióxido de Carbono, SENDECO2, la bolsa española de CO2.

Por último especificar que aunque habitual se habla de un único de derecho de emisión en realidad existen diferentes tipos de derechos, según de dónde provengan o de la actuación que genere el derecho. Los derechos EUA son los habituales, los entregados a las empresas por la administración, ya sea de forma gratuita o por subasta. Pero también existen los derechos CER, que proviene de actuaciones de Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) y los derechos ERU generados por actuaciones de Acción Conjunta (AC), instrumentos que ya hemos estudiado en otras sesiones. La entrada del sector aéreo en el mercado también ha generado un nuevo derecho, el llamado EUAA. Debido a sus diferentes características y limitaciones para la compensación de emisiones, pues no se puede cubrir más de un porcentaje establecido de tus emisiones con derechos CER y ERU, cada derecho tiene una demanda, oferta y precio de cotización diferentes.



Ismael Romeo, economista y MBA por la Universidad Politécnica de Cataluña, es Director General Corporativo de SENDECO2 desde abril de 2007. Anteriormente, desarrolló otras funciones en la compañía a la que se incorporó en 2006 para potenciar las relaciones con Instituciones y clientes. Desde el punto de vista docente y divulgativo ha participado como ponente y experto en el mercado de emisiones, en diferentes actos, cursos y conferencias. Entre ellos destacan sus intervenciones ante la Comisión Mixta Congreso-Senado para el Cambio Climático, la Conferencia Nacional de Medio Ambiente (CONAMA) y el Parlamento de la Generalitat de Cataluña.

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