lunes, 14 de enero de 2013

Los grupos de interés en la RSE, por Ana Dopico

Ana Dopico Parada

Ana Dopico Parada es profesora en el departamento de Organización de Empresas y Marketing de la Universidad de Vigo. Imparte sus clases en la Facultad de Ciencias de la Comunicación y la Información de Pontevedra, en el área de Comercialización e Investigación de Mercados. El apartado de la Responsabilidad Social Empresarial que nos ha explicado en esta sesión son los grupos de interés.

La nueva visión de las empresas de incorporar la RSE a su gobierno supone la necesidad de contribuir a la construcción de la sociedad desde la propia actividad de la empresa, de su gestión cotidiana. Actualmente los intereses de los accionistas no son los únicos que una organización debe tener en cuenta y satisfacer, sino también los intereses y preocupaciones tanto de las personas que intervienen en la empresa como las que son afectadas por la actuación de ésta. Todos los colectivos que tienen relación o son afectados por la organización son los llamados grupos de interés o stakeholders.

El primer paso para crear una relación con estos grupos y establecer una línea de comunicación bidireccional, es identificarlos y clasificarlos. Existen diversas clasificaciones posibles como son la responsabilidad que tengan en la empresa, la influencia, la cercanía o la dependencia entre otros, y cada organización seleccionará la que considere más oportuna según sus propias circunstancias. De forma general los principales grupos de interés son: los propietarios/accionistas, los inversores, los empleados, el consejo de dirección, los clientes y consumidores, los proveedores de bienes y servicios, los distribuidores, la competencia, la sociedad y comunidad local, el medioambiente, las instituciones financieras, la Administración y las ONGD.

Una vez identificados los grupos de interés de la empresa hay que determinar las responsabilidades sociales empresariales hacia ellos, diferentes según el colectivo y sus requerimientos, y priorizar su atención. Habitualmente no es posible atender a todos los grupos a la vez, ya sea por tiempo o recursos económicos, por ello es necesario establecer un orden de prioridades, que depende de la urgencia del problema, la legitimidad de las actuaciones reivindicadas y el poder que el grupo de interés tenga sobre la empresa. La determinación de los canales de comunicación que se emplean para mantener la relación con cada grupo y la constante atención a estos medios es una pieza clave en la RSE.

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