jueves, 4 de octubre de 2012

Contaminación Atmosférica y Cambio Climático


Esta semana hemos comenzado con el análisis de la Atmósfera y la Contaminación Atmosférica. Conceptos en apariencia tan sencillos como qué es el aire, adquieren un nuevo sentido si los estudiamos en profundidad.

La atmósfera es la envoltura gaseosa que rodea a un planeta, pero no toda su composición es igual a lo largo y ancho de su extensión. En la Tierra se pueden clasificar distintas capas, distinguiéndolas según su proximidad a la superficie terrestre y nivel de altura. La troposfera es la primera capa y se extiende desde la superficie hasta unos 12km, en ella respiran los seres vivos y ocurren los fenómenos meteorológicos. La siguiente zona es la Estratosfera, donde se concentra el mayor porcentaje de ozono atmosférico, seguida de la Mesosfera y la Termosfera, que alcanza hasta los 500km de altitud. La determinación de estas capas es muy importante, pues por ejemplo el OZONO (O₃), que en la estratosfera es un componente necesario y protector, en la troposfera se trata de un elemento contaminante.

La palabra aire hace referencia a la parte de la atmósfera más cercana a la superficie de la Tierra, la zona donde habitamos los seres vivos. El 99 % de su composición en condiciones de normalidad, aire limpio y seco, es Nitrógeno (casi un 80% de total), Oxígeno y Gases Nobles como el helio y el argón. Sin embargo, cuando entran en la ecuación los llamados contaminantes, tanto de origen humano como natural, los componentes del aire aumentan llegando a ser cientos. Estos contaminantes pueden ser primarios o secundarios y de distinta naturaleza, siendo los C. químicos (gases y partículas) los que principalmente hemos analizado.

Los contaminantes atmosféricos primarios son sustancias vertidas directamente al entorno, mientras que los secundarios son los formados por la reacción de los C. primarios entre sí o con otros componentes de la atmósfera. Los principales gases que contaminan el aire son los derivados del nitrógeno (N), del carbono (C) y del azufre (S), así como el ozono troposférico que se forma mediante la intervención de los rayos ultravioletas. Las partículas suponen el 10-15 % de la masa total de contaminantes en la atmósfera y su influencia en la salud es directa a través de la respiración, pero también influye a largo plazo por su entrada vía cadena alimentaria. Para su mejor análisis se diferencian según su tamaño. Cuando hablamos de PM10 nos referimos a las partículas cuyo diámetro es menor de 10 µm (10 micrómetros), y su concentración en el ambiente se suele medir µgr/m3. Otras partículas investigadas son las PM2´5  y las PM1, que pasan directamente a la sangre.

 Miguel Costoya Rivera, funcionario del cuerpo superior de la Xunta de Galicia, licenciado en Farmacia por la Universidad de Santiago de Compostela y diplomado en Salud Ambiental, se ha encargado de hablarnos de estos temas. Con una formación especializada en el análisis de productos agroalimentarios, calidad del aire y dioxinas, ha sido miembro de la Red Impel de Inspección Ambiental Europea y es coautor de la Agenda Estratégica de Medio Ambiente de la plataforma ENVITE 2009. Otras cuestiones que tratamos en esta sesión fueron la importancia de realizar mediciones con estándares internacionales para su adecuado análisis y comparación, determinando el método de cálculo y la manera de recolección empleados; la incertumbre asociada las mediciones; el establecimiento de valores límite (VL) de los contaminantes permitidos en el aire; los COVs y POPs, y dos estudios reales: "La Zonificación y Evaluación preliminar del Territorio Gallego" cuyo objetivo era subdividir y clasificar el área total en distintas zonas integradas por porciones de territorio con una calidad de aire semejante y el “Plan Nacional de Medida de Partículas de Origen Natural” .

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